domingo, 17 de noviembre de 2013

JORGE  Y  LA GRANJA DE SUS SUEÑOS.

En cierto lugar de Morelandía vivía Jorge Manrique, un joven agricultor que trabajaba en una pequeña parcela de sus padres, Pablo y Josefa. Allí  cultivaba hortalizas y  cuidaban animales domésticos. Jorge dedicaba sus días enteros a plantar sus hortalizas para alimentar a sus padres que amaban y a los animales que lo acompañaban en sus labores  generándole una alegría y felicidad.
Desde niño Jorge soñaba con transformar la parcela de sus padres en un granja turística donde tuvieran acceso los niños de bajos recursos de la ciudad de Morelandía que no distinguían los animales, pero que añoraban conocer. Una mañana al levantarse le contó a Pablo:
-       Padre anoche soñé que lola, la vaca daba diez litros de leches diarios, que tú y yo vendíamos la mitad de leche en el pueblo y con ese dinero comprábamos otra vaca.
A lo cual su padre respondió:
-       Jorge por favor, si a duras penas lola da  una botella de leche al día, deja de soñar muchacho, vete a labrar la tierra.
Después de sus labores agrícolas Jorge escribía y dibujaba sus sueños en un cuadernillo hasta quedar dormido, en las mañanas decía a Josefa:
-       Madre anoche soñé que clara, la gallina ponía huevos dos veces al día y que el fin de semana vendíamos los huevos en el pueblo, con el dinero de la venta de los huevos comprábamos otra gallina con polluelos.
Su madre lo miraba con ternura, sonreía y le decía:
-Chiquillo por Dios, que no te escuche tu padre porque te regaña, pero Dios quiera que tus sueños se te cumplan.
A lo que Jorge Respondió:
-Si mamacita, ya verás que nuestra parcela progresara y vendrán muchos niños de Morelandía de bajos recursos como yo a ver mis animales y no pagaran por interactuar con ellos.
Jorge labraba sus terrenos y recogía cosechas para prever el tiempo que se venía. Se acercaba una época terrible del año, porque cada que había sequia llegaban de otras tierras unas animales indeseables en busca de comida, entre ellos las terribles hormigas carnívoras de gumolandía. Los aldeanos vecinos comentaban que dichas hormigas se comían cualquier animal que encontraran en  su camino, dejando solamente a su paso los restos óseos de cada animal. Un  día mientras Jorge dormía, escuchó gritar a su madre:
-       ¡Corre Pablo, hay vienen!¡hay vienen! prende fuego, trae a clarita, no mejor corre por lola, no. No, mejor prende fuego, prende fuego, corre esposo mío, corre.
Jorge despertó de un salto y en instante estaba frente a su madre, él sabía que se acercaban los bichos come-carne, estaba perplejo y entre si pensaba:
-       ¡Y si voy por lola, y la encierro en el granero, pero las hormigas se comen a clarita!
Y si traigo a clarita y sus huevos, lola queda en peligro.
Pero si salvo lola y a clarita, fausto y coki (el caballo y la cerda) van a morir mientras voy y vuelvo.
¡Dios, que hago, ayúdameeee!
Y estaba el muchacho pensativo cuando su madre lo empujo, le entrego una antorcha prendida en fuego para que la llevara a donde su padre estaba, Jorge aún en sus pensamientos, lleno de susto y si idea de cómo actuar salió a correr con tan mala suerte que tropezó con nipororo, su perro, cayendo sobre un montón de heno seco, que inmediatamente prendió en llamas opacando de humo todo a su alrededor. Las hormigas al ver el gran incendio y el humo que las asfixiaba y no les permitía ver  huyeron desesperadas con tan mala suerte que llegaron al rio ahogándose hasta la más pequeña.  Como milagro de Dios, en se momento las nubes del cielo se juntan y al chocar una a otra dejan caer grandes gotas de agua que apagan el incendio alrededor de Jorge.
Sus padres no creían lo que acababa de suceder, Jorge había salvado sus animales y con ayuda de Dios su parcela estaba segura, así que  por agradecimiento con su hijo cada mañana le escuchaban sus sueños. Cierta madruga Jorge se llevó una gran sorpresa, lola su vaca dio diez litros de leche y clarita había puesto dos huevos, corriendo fue donde sus padres a darles la noticia. Pablo y Josefa fueron con él a vender los productos, le ayudaron a construir poco a poco sus sueños.
Al transcurso de los años Jorge tuvo una granja llena de corrales donde habitaban cerdos, vacas, gallinas, conejos, caballos entre otros, así que decidió ir aldea por aldea de Morelandía en busca de niños de bajos recursos para llevarlos a conocer su sueño, permitirles a estos chiquillos interactuar con los animales pero sobre todo para enseñarse que cualquier sueño se es realizable si se trabaja para ello y si se cuenta con el apoyo de los padres rinde más frutos.


FÍN